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Alegría,
música y color dan una inolvidable bienvenida
al visitante en las fuentes de aguas danzarinas.
Aquí, inquietos chorros de agua cristalina
suben y bajan al ritmo de conocidas melodías
nacionales e internacionales.
La naturaleza
se hace presente por doquier: con un fondo
de exuberante vegetación, el piso, realizado
con duelas de amarillo, cocuite, cañamazo
y nacastle, maderas típicas de la región,
reluce y enmarca los juegos de luces que se
reflejan en los acrílicos de vistosos colores
y empotrados en el techo de cañas de otate
y sabana.
Hoy,
los primeros retos se han cumplido y el Acuario
de Veracruz ve con optimismo hacia el futuro
como un institución dedicada a la educación,
la ciencia y el esparcimiento.
Actualmente administrado
por una asociación civil sin fines de lucro,
a lo largo de sus 300 metros de recorrido,
jóvenes docentes concientizan y enseñan diariamente
al público acerca de los más apasionantes
temas del llamado mundo silencioso.
Tras bambalinas,
técnicos e investiagadores estudian cuidadosamente
múltiples aspectos, en busca del descubrimiento
que le permitirá contribuír al acervo cultural
acuático.
La aventura es
conocer. Gracias por compartirla con nosotros.
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