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SOCIEDAD
La
población que constituyó el grueso de la población
de El Tajín, nunca fue de origen homogéneos;
si bien se considera una ciudad totonaca,
sus primeros pobladores no lo fueron, por
eso es que sólo podemos saber en cuanto a
la sociedad totonaca y no a la anterior.
La organización
de los totonacos era de tipo clásico, y con
un orden patrilineal exogámico.
La habitación,
al menos de común y corriente, era de tipo
cuadrangular, con techos de palma, formando
un copete. Algunas se construía con terrazas
alargadas y separadas, las que servían de
santuario.
En lo referente
al vestido, los hombres portaban prendas de
manta, cinturón y sandalias de cuero, mientras
que la mujeres estaban ataviadas con enaguas,
camisa sin mangas y huipiles.
La alimentación
de este pueblo se basó en el maíz y chile.
Por estar
en una zona de tipo tropical, se contaba con
un sin fin de recursos de fauna para caza
y flora. De dicha flora, propia de la región,
cabe mencionar dos casos:
El primero
es la vainilla, o tlilxóchitl (Vanilla planifolia),
la cual es una planta trepadora y cuyo fruto
es una vaina muy particular. Su nombre nahuatl
quiere decir "flor negra", y proviene al hacer
alusión a la vaina, la cual al secarse, se
oscurece y tras un laborioso proceso para
obtener su extracto, queda lista para poder
aromatizar los alimentos.
El otro caso
es el del mamey o tetzapotl (Colocarpum mammosum),
que es una exquisita fruta, de piel café y
áspera, pero de pulpa roja, dulce y fragante.
La semilla del mamey es tersa, negra y brillante,
y cuya almendra se mezcla con el cacao.
El
juego de pelota era algo común en esta ciudad
y así lo hacen constar las más de 10 "canchas"
que en élla se han encontrado.
Algo peculiar
son los murales ladrados que representan los
sacrificios relacionados con la competencia.
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