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RELIGION
Tulum,
al igual que Chichen Itzá, fue una ciudad
dedicada al planeta Venus, considerado como
una deidad dual con el nombre de Kukulkán,
y su culto fue introducido primero a Chichen
Itzá , viniendo del Altiplano Central donde
se originó la religión de dicho Dios, sólo
que con el nombre de Quetzalcóatl.
Los mayas
conocían el ciclo venusino de 584 días. Este
conocimiento matemático y astronómico fue
tomado por los sacerdotes de Xochicalco para
crear al Dios Quetzalcóatl. Con esta deidad
se elaboró una religión casi monoteísta, la
cual pronto comenzó a propagarse en todas
direcciones, unificando temporalmente a muchos
pueblos mesoamericanos; y su imagen fue llevada
y reproducida como un hombre pájaro-serpiente.
Kukulkán
estaba asociado al comercio y al cacao y por
esa razón era frecuentado por los mercaderes
y mantenía la solidaridad del dominio mercantil.
Tulum, por estar ubicada en la planicie costera
y a una altura en que podía contemplarse el
horizonte natural en todas direcciones, pudo
ser un punto de observaciones astronómicas,
sobre todo relacionado con Venus.
PINTURA
Esta
fue una manifestación artística que recibió
un gran impulso en Tulum, como se observa
en el pasillo de El Castillo, en los corredores
norte y oeste del Templo de los Frescos, en
las paredes interiores y exteriores del Templo
del Dios Descendente y en cuartos de los edificios
o estructuras 20, 21, 25 y 55. Todos los relieves
estaban pintados de vivos colores y los muros
decorados con motivos en que las figuras se
extienden en fajas horizontales.
Las pinturas
de Tulum pueden ser colocadas en tres grupos
estilísticos. Los colores que fueron utilizados
principalmente son el turquesa, naranja, rojo,
azul, blanco y negro. El estilo de la pintura
es bastante mexicano aunque recuerda también
a los códices mayas.
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