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ARQUITECTURA
Y ARTE
Monte
Albán fue construida en una meseta artificial,
donde se encuentra la llamada Gran Plaza.
A los extremos de este lugar, se encuentran
dos plataformas, la sur y la norte,esta última
es la más importante debido a su patio hundido
y el pórtico, en el que se puede apreciar
la excelsa vista que domina por completo a
la Gran Plaza. Los tableros "de escapulario"
ayudan a resaltar la monumentalidad del sitio;
casi todos los edificios mantienen una forma
cuadrangular y guardan una orientación este-oeste
o norte-sur, a excepción del llamado edificio
"J", cuyo aspecto es similar al de una punta
de flecha, asi mismo, la orientación de este
es hacia el suroeste.
Además de
servir como la principal urbe de los zapotecas,
Monte Albán fué también una necrópolis, lo
cual hizo que se desarrollara una interesante
arquitectura funeraria, cuyos sepulcros estaban
provistos de una antesala adornada con pinturas
murales.
Debido a
la elevada posición y la equilibrada ordenación
de sus edificaciones, esta urbe representa
una de las más importantes características
de urbanismo mesoamericano, que es el dominio
de los grandes espacios abiertos, auxiliándose
de escalinatas, plataformas y basamentos.
La construcción integra de la ciudad corrió
a cargo de los zapotecas.
Artes
Plásticas
En este apartado
debemos dividir la producción artística zapoteca
de la mixteca, ya que son distintas.
Tal
vez lo más representativo del arte zapoteca
son las urnas que se han encontrado en las
fosas mortuorias. Dichas urnas están realizadas
en terracota y representan a diversos personajes,
desde animales que guardaban relación con
las deidades del maíz o la lluvia, hasta las
representaciones sumamente elaboradas de distintas
divinidades, además de simples efigies de
guardianes y acompañantes. De estas deidades
zapotecas, sobresalen aquellas que tienen
los siguientes rasgos: manos que descansan,
por lo regular, en las rodillas, las piernas
cruzadas, pectorales y collares de jade, y
complicados penachos. Junto a éstas se han
encontrado piezas cuyo trabajo y belleza son
excepcionales, como es el caso de la máscara
del dios "hombre-murciélago" que se encuentra
en el Museo Nacional de Antropología e Historia
de la ciudad de México. Las pinturas encontradas
en las tumbas corresponden a los años 350
y 400, aproximadamente. Estas muestran una
influencia a las realizadas en Teotihuacan,
aunque no son del todo idénticas, si se pueden
notar varias similitudes entre ambas. Tal
vez sean un ejemplo de las últimas pinturas
en Mesoamérica de influjo teotihuacano.
Los mixtecas
se distinguieron por ser unos de los mejores
artistas del horizonte Posclásico. En cuanto
a cerámica, hicieron vasos, tapas, jaras,
platos, vasijas trípodes y de figuras zoomorfas,
y en algunas ocasiones antropomorfas. Eran
policromadas y los colores empleados eran
rojo, naranja, negro, gris y blanco. En cuanto
a sus códices, además de la importancia histórica,
su valor artístico es inapreciable. La escritura
era jeroglífica, calendárica, onomástica,
toponímica y otras más de tipo ideográfica
y fonética.
Los
mixtecas son reconocidos como grandes orfebres,
donde sus creaciones incluyen una amplia gama
de joyas: collares, anillos, pulseras, protectores
de uñas, orejeras, narigueras, mangos de abanicos
y pectorales, así como también los trabajos
con incrustación de turquesas; sobresalen
las joyas encontradas en la "Tumba # 7". Estas
joyas muestran la delicadeza y maestría con
la que los mixtecas llegaron a trabajar el
oro. Pendiente de oro con la representación
de Xipe Totec, dios de los joyeros y la primavera,
procedente de la tumba 7.
Durante dos
milenios, los habitantes de Monte Albán, nos
muestran síntesis de dos culturas, la zapoteca
y la mixteca, que dieron como fruto la concepción
de un sitio fantástico, mágico y monumental,
que nos ofrece, de manera generosa, un claro
ejemplo de la grandeza del mundo prehispánico.
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