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La sexualidad infantil
Por
Miguel Pérez Villegas
Click HOY
La curiosidad sexual viene del
legítimo deseo de saber y requiere, por parte de los adultos,
información, cordura y franqueza.
La inadecuada información origina
incertidumbres y errores en la disciplina. Así, los problemas
afectivos nacen o se agravan por la conducta de los padres, que
inducen a los niños a relacionar lo referente a la sexualidad
con la maldad y la indecencia, la culpa y la vergüenza.
La curiosidad por lo sexual impregna
la curiosidad insatisfecha. El silencio de los mayores y la imposibilidad
de obtener información adecuada provoca en algunos niños perplejidad
o los obsesiona con el tema.
También es sabido que las conversaciones
sexuales con otros niños completan o suplen la educación sexual
que deberían proporcionar los padres.
Los niños emplean de manera
libre las palabras breves que los adultos sólo usan en sus conversaciones.
Al principio, al igual que otras palabras, no tienen significado
erótico consciente.
Amores de infante
Los enamoramientos comienzan
más temprano de lo que habitualmente se cree. Una maestra, una
vecina, un tío, producen una fascinación temprana.
El amor en los niños se manifiesta
generalmente en forma de admiración y con el deseo de estar cerca
de la persona amada. Pero la incitación del adulto puede despertar
los primeros impulsos eróticos manifiestos y desembocar en su
satisfacción.
A veces un adulto perverso o
imprudente aproxima de manera indebida una situación, con el resultado
de que una afición transitoria se transforma en un asunto severo.
Hay niños que llegan al extremo de averiguar a qué hora ciertos
vecinos se desvisten sin correr las cortinas, fisgonear a la madre,
a las hermanas, todo esto como una forma de reafirmar dudas que,
por otro lado, incrementan curiosidades.
En la inspección y exploración
manual inicialmente se adoptan formas de juego, hay niños a los
que estos aspectos no los alteran de ningún modo. A otros, generalmente
más inteligentes y sensibles, les generan sentimientos de culpa
y los vuelven intensamente ansiosos. Algunos
lo tomarían como lo más normal.
Primeros placeres
Para comprender el papel del
sexo en el niño en relación a su desarrollo e intereses es necesario
tener en cuenta no sólo que el sexo tiene cierto grado de independencia
evolutiva una poderosa urgencia biológica, sino que también desempeña
un papel importante en relación a las actitudes que adopta un
niño con respecto al desarrollo de sí mismo y los demás, actitudes
que no son principalmente de origen sexual, pero que se manifiestan
en términos sexuales. Es decir, el sexo es un factor que desempeña
en el comportamiento funciones derivadas y simbólicas.
El sexo podrá convertirse en
medio para desafiar a la autoridad, en un vehículo para la complacencia,
como rivalidad en la conquista o como esfuerzo competitivo. Respecto
a las prácticas solitarias llamadas masturbación no se sabe a
ciencia cierta a qué edad comienzan a practicarse como tal.
Es indudable que los menores
se tocan y manosean los genitales desde temprana edad, pero habría
que determinar si se debe a invitaciones, que al rascarse dan
al niño sensaciones de placer. Temas producidos por esos tocamientos
y que a la desaparición de la irritación la masturbación adquiere
finalidad propia.
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