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ARQUITECTURA
La zona arqueológica
de Palenque fue muy bien adaptada a la configuración
del accidentado terreno por sus constructores,
destacando el recinto ceremonial sobre una
gran plataforma artificial, el denominado
"Palacio" con su torre y sus galerías abiertas
al exterior. Hacia el norte destaca un pequeño
juego de pelota, así como la desembocadura
de un acueducto que capta las aguas del río
Otolum que atraviesa la cuidad.
Hacia
el sudoeste se encuentra adosado al cerro
el Templo de las Inscripciones y en un nivel
más elevado se encuentran los templos del
sol, de la cruz y de la cruz foliada.
Entre las
estructuras más importantes de Palenque destaca
el Templo de las Inscripciones, por los hallazgos
que se han encontrado en su interior, ya que
oculta la tumba del Rey Pa´Kall, en una cripta
secreta donde un gran sarcófago y una gruesa
lápida sepulcral monolítica esculpida en bajorrelieve,
cubrían los restos del importante personaje
ricamente ataviado, con pectorales, brazaletes
y una máscara de mosaico en jade. Cubriendo
una fina capa de cinabrio rojo el esqueleto
del personaje indicado que simboliza la preparación
del muerto hacia el inframundo maya.
ASTRONOMIA
A
parte del estudio y registro del curso de
los astros los mayas heredaron el calendario
y la numeración, que fue de origen Olmeca
y este conocimiento fue difundido a toda Mesoamérica
y cada región cultural le imprimía su personalidad.
Las observaciones astronómicas pudieron precisar
las revoluciones sinódicas del sol, la luna,
el planeta Venus, y numerosas estrellas, así
como la determinación exacta de solsticios
y equinoccios para el control agrícola. Contaban
con dos calendarios el solar de 365 días y
el ritual de 260 días que tiene su origen
en el ciclo de Venus.
El calendario
ritual iba íntimamente ligado a las festividades
religiosas, los rituales se celebraban en
las grandes plazas y explanadas, frente a
los adoratorios y altares al pie de las representaciones
de los dioses.
Los
rituales con frecuencia estaban precedidos
por ayunos y abstinencias, comprendían oraciones,
ofrendas de frutas y animales. Era usual el
autosacrificio, sacándose sangre de la mejilla,
oreja, labio, lengua o sexo. El sacrificio
humano también se realizaba entre los mayas,
por flechamiento, decapitación, inmersión
o arrancamiento del corazón por un sacerdote
menor llamado nacom, mientras que el sumo
sacerdote era denominado Ahuacan y el sacerdote
considerado como el divino y profeta se denominaba
Chilam.
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